Un buen amigo de la universidad, sin saber con certeza por lo que pasaba, me invita a hacer un treking hacia la Laguna de Llaca, en Huaraz, Yo siempre había sido aventurero pero nunca había hecho un trek, y mucho menos se me hubiera ocurrido iniciar esa actividad en la sierra. Decidí aceptar. En el viaje ibamos, mi amigo, su cuñado y otro amigo en común. Una amiga se unió al grupo en Huaraz. Hasta el último momento dudaba de ir pues no me sentía bien anímicamente.
En el viaje hacia Huaraz, sin saber que sería el inicio de una relación intensa con las montañas, iba pensando en lo duro que habían sido estos meses. Había llegado, por lo menos, a algunas conclusiones. Existiría un antes y un después de ese verano. Yo ya no sería el mismo definitivamente. Se había marcado aquel hito que sin proponermelo ni buscarlo se produjo ese enero del 2010. Comenzaría mi búsqueda de lo desconocido, aunque hasta ese momento aún no fuera consciente de lo que sucedía, ni de lo que estaba por venir.
Mi ascenso a la laguna fue duro. Fueron varias horas de caminata, con mi indumentaria de novato que poco o nada servía para paliar el frío. En el camino, procuraba ir al final del grupo, no quería hablar con nadie. Mientras caminaba por los senderos entre las montañas, bordeando lagunas, yo no apreciaba el paisaje, no vivia aquello que debía vivir, sentir, respirar, por venir absorto en mis pensamientos. En cierto momento, empecé a llorar al recordar a aquella persona. No me había percatado pero el cuñado de mi amigo, Paul, quien era americano, me venía observando. En una parte del sendero, desde donde se veía casi todo el valle así como la ruta que habíamos recorrido hasta allí, decido tomar un descanso y él se sentó a mi lado y me preguntó qué me sucedía. Debí haber estado muy mal para que me haga esa pregunta, No suelo contar mis cosas, pero sentí una mirada tan humana, tan tierna, con tanta sinceridad que le comenté que estaba viviendo la etapa post separación. El me miró y me dijo " te entiendo, yo tambien perdí a un ser querido. Un tío al que quería mucho se suicidó no hace mucho tiempo, Yo sufrí mucho y sé lo que duele,". Entonces lo miré,y de pronto él señaló unas rocas, y me dijo. "Vez esas rocas? Vez como a pesar del frío y del calor, y de lo agreste del suelo, brotan esas flores amarillas?" No me habia percatado, que entre las piedras habían unas pequeñas florecillas amarillas no una no dos , varias. Entonces me dijo, "tu debes ser así, como esas flores, no importa el ambiente, debes brotar y vivir. No te estanques y vive cada minuto de tu vida como si fuera el último" Y me abrazó. Ese fue la primera vez en esta etapa post seperación que entendía que por alguna razón, las personas buenas, "los ángeles", se van cruzando en el camino,
n buen rato, y bajé ...con menos peso, y.... dispuesto a iniciar esa búsqueda, sin saber que regresaría a la montaña no una sino muchas veces más. Ya había pedido permiso a los Apus, y ellos me recibirían para escribir más historias.
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